Si uno sube a la vieja estructura del trampolín que está a pocos metros de la avenida Adolfo de la Vega puede advertir que el predio inmenso está lejos de parecer un parque a pesar de que, de hecho, forma parte del parque Guillermina. Allí hay una cancha de fútbol, una pileta con agua oscura y basura, un Centro Integrador Comunitario (CIC) y la estructura en construcción de la Casa de la Cultura y la Historia del Bicentenario. Los vecinos reconocen -y celebran- que la zona esté iluminada; según ellos, esto redujo en parte la inseguridad. Pero les gustaría que el predio tuviera la fisonomía de un parque y no la de un inmenso terreno de poca utilidad (quizás los chicos futboleros son los que más lo disfrutan). En la Municipalidad explicaron que el objetivo es construir allí un complejo polideportivo y que, actualmente, se está buscando el financiamiento para realizar la obra.